RADIO KRIMINAL

SIMÓN, EL BONDADOSO AJUSTICIADOR | Por Osvaldo Bayer

 

Un joven ruso, de 18 años, había hecho volar por el aire con una bomba nada menos que al todopoderoso jefe de policía de Buenos Aires, coronel Ramón L. Falcón. El ejecutor era un anarquista llamado Simón Radowitzky y con su acción quiso vengar a sus compañeros asesinados el 1º de mayo de ese 1909, en la represión encabezada por el militar contra la manifestación de los obreros que recordaban las figuras de los cinco anarquistas condenados a muerte por la Justicia de Estados Unidos, por su lucha a favor de las ocho horas de trabajo. Un muchacho recién salido de la adolescencia, nacido en Rusia, y “además judío”, como señalaban las crónicas de nuestros diarios, se atrevía contra quien aparecía como el hombre de más poder en todo el país.

El coronel Falcón había sido el mejor oficial del general Roca en el exterminio de los pueblos originarios en la denominada Campaña del Desierto. Además, había llegado a la fama en aquella Argentina conservadora como el represor de las huelgas de conventillos, llevadas a cabo por las mujeres inmigrantes que se negaban a pagar los aumentos constantes del alquiler por parte de los propietarios. El coronel Falcón demostró su hombría de bien y su título de coronel entrando a palo limpio en esos palomares de la miseria y del hacinamiento que eran los miserables domicilios de 140 habitantes por conventillo, que poseían un solo excusado como se llamaba a los retretes de aquel tiempo. Ya como Roca lo había llevado a cabo el 1º de mayo de 1904, Falcón imitó a su jefe ese Día del Trabajador y atacó a los setenta mil obreros que llenaban la Plaza Lorea. Las crónicas dirán luego que quedaron “36 charcos de sangre”. Fue un ataque feroz de total cobardía porque, sin aviso previo, el militar ordenó a la fusilería de la policía abrir fuego contra las columnas obreras. Pero los anarquistas no eran hombres de arrugar y guardar silencio. Desde ese momento dijeron que el tirano iba a pagar con su vida tamaña cobardía. Y fue así como ese joven ruso, Simón, se ofreció a no dejar impune el crimen del poder. Le arrojó la bomba a la salida de un acto en el cementerio de la Recoleta y tanto el coronel como su secretario fallecieron por efectos del explosivo. Cómo lloraron los diarios al dar la noticia, en especial La Nación. Había sido muerto uno de los pilares del sistema.

La historia continuará con el destino de Simón. Lo apresarán. Le iniciarán juicio y lo condenarán a muerte, aunque él siempre sostuvo que era menor de edad. Para esos menores de edad y para las mujeres no había pena de muerte. Lo demostrará con una partida de nacimiento llegada de Rusia y será condenado a prisión perpetua. Como no tuvo éxito una huida preparada por sus compañeros anarquistas fue trasladado a Ushuaia, la Siberia argentina, donde todo preso iba indefectiblemente a morir. Más todavía, que cuando llegaba el aniversario de su atentado contra Falcón, se lo condenaba a estar una semana en un calabozo al aire libre, sin calefacción. Pero el “ruso” Simón se fue convirtiendo en el alma del presidio. El siempre daba un paso al frente en la protesta cuando a algún otro preso se lo castigaba o se cometían injusticias en el trato general. Fue durante toda su estada el verdadero “delegado” defensor de esos presos comunes. Y políticos. Por eso mismo se lo sometía a un tratamiento de terror. Pero el “ángel de Ushuaia”, como se lo llamaba, no daba su brazo a torcer sin temor a las represalias de los guardiacárceles. Los que lean La casa de los muertos o El sepulcro de los vivos, del gran escritor Fedor Dostoievsky, que describe las cárceles de Siberia, y sufren con los padecimientos de los condenados, no sospechan que en territorio argentino existió un lugar exactamente igual construido por Roca, de donde son muy pocos los que salieron con vida o retornaron a la sociedad con sus facultades mentales normales.

Los anarquistas de todo el país siempre lo recordaron a Simón y lucharon en grandes jornadas de manifestaciones por su libertad. E intentaron un operativo como sólo los anarquistas sabían prepararlos. Lograron liberarlo y embarcarlo en un pequeño velero rumbo a Chile pero, cerca de Punta Arenas, guardias chilenos lo sorprenden y lo entregan nuevamente a las autoridades argentinas. La venganza será tremenda: Simón será encerrado durante más de dos años en una celda, aislado, sin ver la luz del sol y sólo a media ración. Pero en los círculos obreros y políticos, Simón gana cada vez más popularidad. Las calles de Buenos Aires y de otras ciudades tendrán pintadas con “Libertad a Simón” y su retrato aparece en las ediciones de todas las publicaciones libertarias.
Mientras tanto, le envían dinero que se recauda en las fábricas. Pero Simón no lo aprovecha para su persona sino que lo reparte entre los enfermos del penal y la compra de libros para la escasa biblioteca de la cárcel. Los pedidos de indulto para el preso le llueven al presidente Yrigoyen, quien finalmente se lo otorgará en el 13 de abril de 1930. Simón había padecido veintiún años de prisión. Pero la reacción de los militares y de la prensa es muy grande contra la decisión del primer mandatario. De manera que el preso es traído por un barco de la marina de guerra hasta el Río de la Plata. Allí es obligado a trasladarse al buque de la carrera que une a Buenos Aires con Montevideo y de esa manera es expulsado del país hacia Uruguay.

Allí, en la otra orilla, es recibido por manifestaciones obreras que le dan lugar en sus sedes y lo saludan como al mejor compañero. Al quedar libre, Simón recuerda a sus compañeros presos en Ushuaia y dirá: “La separación de mis compañeros de infortunio fue muy dolorosa”. Comenzará a trabajar días después como mecánico y más tarde se prestará a ser mensajero entre los anarquistas del Uruguay y de Brasil. Hasta que se acaba la democracia en la Banda Oriental y comienza la dictadura de Terra, quien ordena su detención. El anarquista es confinado en la isla de Flores. Allí las condiciones son pésimas. Debe dormir en un sótano. Permanecerá más de tres años en esas condiciones hasta que sus compañeros de ideas logran su libertad. Pero al llegar a Montevideo es apresado nuevamente y llevado a la cárcel. Hasta que, liberado de nuevo, decide marchar a España donde ha estallado la guerra civil con el levantamiento de los militares de Franco contra la República. Allá Simón formará parte de los grupos que lucharán contra los militares alzados. Pero no usará armas, oficiará de transportador de alimentos para las tropas del frente, principalmente para los soldados que están en trincheras. Hasta que llega la derrota del pueblo y Simón será uno de los tantos que marchará a Francia a refugiarse y de allí podrá embarcarse hacia México.

En México pedirá trabajar en una fábrica de juguetes para niños. Así transcurrirán los últimos dieciséis años de su vida entre el trabajo y las charlas y conferencias que daba a sus compañeros de ideas. Siempre sostuvo, hasta el fin, que la gran revolución humana sólo la podía hacer el socialismo libertario, hasta lograr la paz eterna y la igualdad entre los pueblos.

En la Argentina, los dueños del poder siempre trataron de ignorar esta figura que parecía salida de una novela de Dostoievsky. El que había alzado la mano para eliminar a un tirano y que en su vida posterior se comportó como un ser de bondad extrema y de espíritu de solidaridad con los que sufren. En la década del sesenta publiqué un estudio sobre este ser humano que titulé: “Simón Radowitzky, ¿mártir o asesino?”, en la revista Todo es Historia, que dirigía Félix Luna, fallecido hace unas horas. Siempre le agradeceré a Falucho Luna ese gesto, de permitirme publicar en sus páginas investigaciones sobre los héroes libertarios que actuaron en nuestro país en las primeras décadas del siglo pasado.

200 Años de Malvinas Argentinas, pero ¿Quién descubrió las Islas?


La presencia en el archipiélago del zorro-lobo malvinense, también denominado Guará (hoy extinto), especie evolucionada del primitivo "perro de los yámanas", abonó la teoría de que fueron los yámanas los primeros humanos en llegar a las islas.
 
Los yámanas o yaganes eran aborígenes que vivían en la mitad sur de Tierra del Fuego. Vecinos de los onas, que habitaban el norte de la isla. De naturaleza nómade, vivían de la pesca, la caza, y de la recolección de mariscos. Se desplazaban en canoas en las que eran bastante diestros. Navegaban por los canales fueguinos y llegaron hasta el Cabo de Hornos.

Onas y yámanas tenían como mascotas un curioso canino, de mediano tamaño, llamado "perro yagán", "perro fueguino" o "perro de los yámanas". Fue descripto por el estudioso argentino Julio Popper en 1887: "Con orejas paradas y gruesa cola, tiene cierto parecido con el zorro, aunque su color es a veces enteramente blanco. Acostumbrado a apreciar en la raza canina su proverbial adhesión hacia el hombre, me causó extrañeza la circunstancia, observada repetidas veces, de que el perro fueguino carece absolutamente de esas calidades. Nunca los vi, por grande que fuera su número, tomar una actitud agresiva o bien defender a sus amos cuando éstos se hallaban en peligro. He averiguado además que no sirven para la caza del guanaco". No eran perros de caza ni de guardia. ¿Para qué servían entonces? Daban calor a los humanos, en las tolderías.
 
Algunos creen que en uno de sus tantos viajes, en canoas, a Malvinas, los yaganes olvidaron a algunos perros, que luego se multiplicaron en la pradera de las islas. Allí evolucionaron, adquiriendo mayor tamaño, más pelaje y cambiando su pigmentación. Sin embargo, estudios de ADN que realizó la Universidad de California de Los Angeles en 2009, emparentaron a los extintos canes malvinenses con los "aguará guazú" de la región subtropical del este sudamericano; y determinaron que arribaron a las islas mucho antes de la llegada del hombre a Sudamérica. No obstante ello, otro dato que apoya la tesis del avistamiento sudamericano del archipiélago es que en el sur de la Isla Soledad se encontraron puntas de flechas, restos de una canoa y de madera; siendo que no hay árboles originarios de las islas.


En 2003 un historiador inglés aventuró la hipótesis de que el explorador chino Hong Baodescubrió las Malvinas y toda América del Sur hacia 1442; pero sin proporcionar fundamentos al respecto, ni documentación que la respaldase.
 
El siguiente registro histórico de quien pudo haber descubierto el archipiélago corresponde al famoso navegante florentino, al servicio de Portugal, Américo Vespucio; que diera nombre al Nuevo Mundo. En mayo de 1501 partió de Lisboa, como parte de la expedición de Gonzalo Coelho. Por algún motivo, el florentino tomó el mando cuando navegaba por el Atlántico, a partir de los 32º de Latitud Sur. El 4 de Setiembre de 1504, ya de regreso a Lisboa, Vespucio escribió al entonces mandatario de Florencia, Piero Soderini su carta: "Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente trovate in quatro suoi viaggi". Decía: "Y tanto navegamos por ese viento [del SE] que nos encontrábamos tan altos, que el polo del mediodía se elevaba fuera de nuestro horizonte 52° y no veíamos las estrellas... del puerto de donde partimos unas 500 leguas por el SE.... En medio de esta tormenta avistamos el día 7 de Abril una nueva tierra de la cual recorrimos cerca de 20 leguas encontrando la costa brava, y no vimos en ella puerto alguno ni gente, creo porque era el frío tan intenso que ninguno de la flota se podía remediar ni soportarlo". Se trata, como señala Paul Groussac, de un pasaje vago e impreciso.
Dice que había cruzado los 52º de Latitud Sur (las Malvinas están a partir de los 51º21', aproximadamente; con lo cual podría tratarse de este archipiélago); pero por la descripción que formula de la costa, bien podría tratarse, también de la Patagonia argentina.
No obstante, el polémico Vespucio se contradice con otra carta dirigida dos años antes a Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis, titulada: "Mundus Novus"; donde admitió que navegó hasta los 50º de Latitud Sur. Al no encontrar costa, decidió volver a Portugal.

El registro posterior de las islas data de 1513 y es el famoso plano elaborado por almirante y cartógrafo turco Piri Reis, donde en forma sorprendente, dibuja todo el perfil reconocible de la costa oriental sudamericana, vagamente explorada en la época. Al margen del mapa, el otomano refiere como fuentes de su trabajo a un mapa de Cristóbal Colón, hallado en un barco español capturado por los turcos en 1501, cuatro mapas portugueses posteriores, y el informe de un prisionero, veterano de los viajes de Colón, capturado por los turcos, y reducido a la esclavitud por un tío del almirante. El extremo sur de América no está muy reconocible; ya que la costa patagónica está desplazada horizontalmente hacia arriba, quizás por falta de espacio en el pergamino, o por pretender llevar el globo terráqueo a un planisferio. Cerca de la boca de lo que sería el Estrecho de Magallanes puede apreciarse un archipiélago. La isla principal se muestra como "Isla de Sare" (en caracteres arábigos). Podrían tratarse de nuestras Malvinas. Una nota denota que están desiertas; y tienen una prolongada primavera. Se podría creer que Piri Reis se basó en Vespucio para confeccionar esta carta.
 
De 1519 (aproximadamente) data el "Mapamundi", que conforma el "Atlas Miller", una joya de la cartografía portuguesa de principios del Siglo XVI, y que se guarda en la Biblioteca Nacional de Francia. En ese planisferio circular de 33 cm de diámetro, magistralmente coloreado, se puede apreciar un archipiélago semejante a las Malvinas, frente del Estrecho de Magallanes (antes de su descubrimiento).
 
Con posterioridad a 1520 abunda la localización de islas frente al Estrecho en la cartografía europea; lo que nos lleva a sospechar que las mismas fueron avistadas por algún buque español de la expedición de Fernando de Magallanes.
 
El piloto Esteban Gómez desertó de la expedición de Magallanes, usurpando el mando de la nave San Antonio, el 1º de Noviembre de 1520 (fecha del descubrimiento del Estrecho). En forma solapada, evitó introducirse en dicho paso, siguiendo a las otras tres naves de la flota; se amotinó y enfiló hacia el Noreste, de regreso a España, enemistado con el gran descubridor. En el camino debía toparse, necesariamente con las Malvinas. Sin embargo, no quedó documentado este descubrimiento y tampoco Gómez dijo nada al respecto en el proceso que después se le siguió en España; luego de arribar a Sevilla, el 6 de Mayo de 1521. No obstante ello, a partir de entonces, se popularizó la impresión de mapas, identificando a las islas como "Sansón"; que tal vez derivaba de "San Antón", apócope de "San Antonio", el nombre de la nao desertora.


Las islas "Sansón"
 
En la Biblioteca Nacional de París hay un mapa en "Le Gran Insulaire", Vol I, pág. 229, obra del fraile André Thevet, de 1586 (6 años antes de que los británicos se acercaran siquiera a las islas). Allí se lee: "Les isles de Sansón ou des Geants" (las islas de Sansón o de los Gigantes), en el preciso lugar donde deberían estar las Malvinas. Al lado hay una descripción del autor, que indica que estas islas le fueron referenciadas por un piloto portugués que integraba la expedición de Magallanes. Ello constituye una prueba de que la nao desertora muy probablemente avistó las islas y les dio esa denominación.
 
La próxima noticia corresponderá a otra expedición española de Simón de Alcazaba y Sotomayor, que al mando de las naves San Pedro y Madre de Dios, partió el 21 de Septiembre de 1534. Una tormenta en el Río de la Plata las separó, y volvieron a encontrarse providencialmente en la boca del Estrecho. Las crónicas registran el avistaje de unas islas: "Surgimos a la boca del estrecho; al otro día amaneció con nosotros la nao San Pedro, que había estado tomando agua en el puerto de Santo Domingo, y allí descubrió unas islas en la mar de las cuales hallaron mucha cantidad de bestias, aunque en verdad, de la mitad hacia arriba, parecían leones, por el bramido que daban y su ferocidad, y por el cerco que tenían y los colmillos". La San Pedro debió haber encontrado una colonia de elefantes marinos en las islas avistadas.
 
En Agosto de 1539 zarparon de Sevilla cuatro naves armadas por el obispo de Plasencia para colonizar el Estrecho de Magallanes, a donde arribaron tres de ellas en enero de 1540. Allí sufrieron un temporal, y se dispersaron. Una terminó arrastrada hacia las Malvinas, donde divisó dos islas. Se ha perdido el nombre de esta nave. La historia la bautizó como "Incógnita", pero se conservaron fragmentos de su bitácora, que da una reseña bastante aproximada a la geografía de las islas: pradera similar a la malvinense y perros; que podrían ser los "guarás". Allí permaneció la "Incógnita" hasta Diciembre, en que retornó a España, tomando antes posesión de estas tierras desiertas para la Corona de Castilla. A poco de regresar la Incógnita, en 1541 Alonso de Santa Cruz publicó su "Islario"; en cuyo mapa XV incorpora estas islas sesenta leguas al Este, paralelas a la boca del Estrecho, con esta leyenda: "Al oriente del puerto de San Julián... a cincuenta y un grados de altura". Es la ubicación de nuestras islas.
 
El primer antecedente británico llegaría recién el 14 de Agosto de 1592, cuando el corsario John Davis, desertor de su expedición, registró: "El día 14 fuimos arrojados entre ciertas islas nunca antes descubiertas, y sobre las cuales ningún relato conocido hace mención; yacen cincuenta leguas o más desde la costa este hacia el Norte, desde el estrecho". Esta versión ha sido criticada por muchos estudiosos. Davis no describió con precisión las coordenadas de su supuesto descubrimiento. Los pocos indicios que da tampoco lo ubican en Malvinas, sino directamente en mar abierto. La descripción que luego dieron algunos de sus marineros fue tachada de copia de las observaciones ya recabadas por otros exploradores.
 
Recién el 24 de enero de 1600 las islas fueron avistadas en forma indudable y descriptas con precisión por el marino holandés Sebald de Weert, al mando de la Gelof; que retornaba a Holanda, luego del naufragio del resto de su expedición. Las denominó Sebaldes o Sebaldinas; ubicadas sobre los 50° 40' de Latitud Sur, y a 60 leguas de la Patagonia. Por fin Europa había dado fehacientemente con las Malvinas.

Los Rollos del Mar Muerto y el comunismo de los primeros cristianos | Por David García Colín Carrillo

“Lo que los comunistas reprochamos a los cristianos no es el ser seguidores de Cristo, sino precisamente el no serlo” [Machovec, citado por Rius, en “Jesús alias el Cristo”]

Alguna vez Eleonor, la menor de las hijas de Marx, recordando los paseos con su padre, escribió: «Una vez escuchamos una magnífica música en una iglesia católica romana. Me produjo una impresión tan profunda, que le hablé a Mohr de ello [Moro, debido a su piel morena, era uno de los apodos con los que las hijas de Marx llamaban a su padre]. Él me lo explicó entonces todo con tanta claridad y persuasión, a su manera, tranquilo, que desde entonces no experimenté las menores dudas. La forma en que me narró la historia del hijo del carpintero, a quien mataron los ricos, ¡tan sencilla y sin embargo con tanta elocuencia! Muchas veces seguía oyéndolo decir: ‘A pesar de todo, podemos perdonarle mucho a la cristiandad, porque enseñó el amor a los niños’ «.[1]

Pero es obvio que las simpatías del fundador del socialismo científico por el cristianismo primitivo iban mucho más allá de “el amor por los niños”, se basaban en el hecho de que el cristianismo primitivo fue un movimiento revolucionario que se enfrentó a la dominación romana que sufría el pueblo judío; que se enfrentó a los emperadores, a la casta sacerdotal judía, a los comerciantes, los terratenientes y a los ricos en general; el cristianismo primitivo se forjó en el calor de una larga lucha de guerrillas y en la espera de un enviado de Yahve, descendiente del mítico rey David, que derrocaría a la puta de Babilonia –el Imperio Romano- y aplastaría a los infieles. La primitiva comunidad cristiana presentaba toscas tendencias comunistas en donde todos los bienes eran repartidos. Engels –en un interesantísimo escrito sobre el “Apocalipsis de San Juan” y las relaciones entre el comunismo moderno y el comunismo de los primeros cristianos- escribió: “Ofrécenos la historia del cristianismo primitivo puntos notables de contacto con la del movimiento obrero moderno. El cristianismo, al igual que éste, era en su origen la expresión de los oprimidos y se presentaba primeramente como la religión de los esclavos, los libertos, los pobres, los hombres privados de derecho y de los pueblos subyugados o dispersados por Roma. Ambos movimientos, el cristianismo y el socialismo, predican el término inmediato de la esclavitud y de la miseria: el primero lleva esta libertad aún más allá, a una vida después de la muerte, en el cielo. El segundo colócala en este mundo, y la concibe mediante una transformación de la sociedad. Ambos son perseguidos  y sus partidarios proscritos y sometidos como enemigos a leyes de excepción, unos del género humano, y otros del orden social. Y a pesar de todas las persecuciones podría decirse directamente favorecidas por ellas, uno y otro siguen victoriosamente, irresistiblemente, su camino”.[2]

De esta forma casi profética Engels vaticinó en este mismo texto: “Nuevos descubrimientos, particularmente en Roma, en oriente y sobre todo en Egipto, contribuirán [en la tarea de revelar más pormenorizadamente los orígenes del cristianismo primitivo] en mejor manera que toda crítica”.[3]Efectivamente, en 1945 en Nag Hammadi, Egipto, un beduino que buscaba excrementos secos para usarlos como abono se encontró unos papiros enterrados -compuestos entre el siglo I y II de nuestra-que resultaron ser evangelios no contenidos en la versión canónica del Nuevo Testamento: El Evangelio de Tomás, el de Felipe, el de María Magdalena, entre otros; lo que se encontró provocó un escándalo entre los ortodoxos religiosos pues en ellos se podía leer herejías como que “Jesús besaba a María en la boca”.[4]Hallazgos aún más relevantes acontecieron poco después: a comienzos de 1947 un beduino que buscaba una cabra perdida en las cuevas de las montañas del desierto de Judea, en las cercanías del Mar Muerto, vio un boquete entre las rocas, por curiosidad arrojó una piedra y escuchó como se rompían unos jarrones; resultó ser el primer grupo de unos siete rollos a los cuales se sumarán unos 800 fragmentos descubiertos en 5 expediciones realizadas desde 1951 hasta 1965, en un conjunto de 11 cuevas; documentos que abarcan un periodo del 200 a. C. al 70 d. C. aproximadamente, la inmensa mayoría son fragmentos muy pequeños, algunos del tamaño de una uña.

Su importancia radica en que son textos escritos antes, durante e inmediatamente después de la fecha en que se supone Jesús de Nazaret fue crucificado, por lo tanto son los textos paleocristianos más antiguos que se han encontrado. Se estima que los cuatro evangelios del Nuevo Testamento no pudieron ser redactados antes de la caída de Jerusalén en el año 70 d. C., además, la versión que nos ha llegado –la única que se conoce- no tomó su forma actual sino hasta el siglo IV de nuestra era, después de que Constantino, tras el Concilio de Nicea en el año 325, impuso la versión canónica y mandó destruir todo lo que no fue incluido en la versión imperial y domesticada de La Biblia. Si bien El Antiguo Testamento cobró su forma final en torno al siglo III a. C., la versión más vieja conocida –la Misná- es del siglo II d. C.[5]Por lo tanto los Rollos del Mar Muerto son la versión bíblica original más antigua que se haya encontrado.

Rollos del Mar Muerto, muchos de ellos aún no se traducen pero entre lo descubierto hasta ahora destaca: “[…] dos copias del Libro de Isaías, un comentario del Libro de Habacuc y cuatro libros de los nunca se había oído hablar y no llevan títulos, pero les fueron asignados de acuerdo a su contenido: el Manual de Disciplina, también llamado Reglas de la Comunidad, las Reglas para la Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas, un libro llamado Hodayot, escrito esotérico con un insólito contenido místico, y un Génesis escrito en arameo. Un Levítico escrito en hebreo antiguo; una colección de cuarenta y siete Salmos, de los cuales siete eran desconocidos aunque estaban intercalados entre los demás y se ignora las razones por las que nunca fueron incluidos en el texto canónico cristiano. También se encontró un Tárgum de Jacob y el Rollo del Templo […]”.[6]

Y si bien hasta el momento en estos fragmentos no se ha encontrado evidencias de la existencia de Jesucristo, sí demuestran la existencia de una secta de disidentes judíos que practicaban el comunismo y que predicaban una  ideología militarista. Con todo detalle en las “Reglas de Disciplina de la Guerra de los Hijos de la luz contra los Hijos de las Tinieblas” se muestra cómo el grupo se preparaba para la guerra contra los infieles –en general las tribus enemigas de los judíos: edomitas, amonitas, moabitas y filisteos- y, sobre todo, contra los opresores romanos (llamados “kittim” en los textos)–identificados como los “Hijos de las Tinieblas” y como adoradores de Belial [al parecer el diablo, Belcebú]– estos insurgentes se identificaban como los “Hijos de la Luz” y creían que un “Maestro de Justicia” llegaría para encabezar al pueblo elegido –los judíos pobres- rumbo a una Guerra Santa en la que se impondría el reino de la justicia, la instauración del Imperio Judío con capital en Jerusalén. Dios impondrá el terror entre los infieles y entre los opresores, sólo los fieles sobrevivirían:

«Entonces se precipitará la espada de Dios 
en la era del juicio, 
y todos los hijos de su verdad despertarán 
para aniquilar la impiedad 
y todos los hijos de la culpa dejarán de existir para siempre.

El guerrero tensará su arco 
por una anchura inmensa. 
[Abrirá] las puertas eternas 
para sacar las armas de guerra, 
y dominarán del uno al otro confín.

No habrá salvación para la inclinación culpable, 
será hollada hasta el aniquilamiento 
sin que quede nada.» 
(1Q Hodayot 14, 29-32)

La secta ha sido identificada por la mayoría de los arqueólogos e historiadores con la de los Esenios o como una escisión de éstos. Es probable que el nombre de la secta provenga del término “asaya” que en arameo significa “sanador”; aunque los autores de los papiros nunca se identificaron con este término sino como “Hijos de la Alianza”, “Hijos de Zadok” o “Hijos de la Luz”. De acuerdo a las reglas de la comunidad que se contienen en los Rollos del Mar Muerto los integrantes de esta secta practicaban un comunismo tosco basado en la comunidad de bienes de consumo, mezclado con toda una serie de rituales judíos dogmáticos: “La vida era comunitaria, fuertemente estructurada, los bienes eran posesión común, se separaban del resto del pueblo, practicaban el celibato, la rectitud moral, la modestia, los baños rituales, las comidas en común y usaban hábitos blancos. La secta se consideraba como el verdadero Israel, esperaban un Mesías Davídico y sacerdotal. Josefo nos comenta sobre los Esenios: «Habiendo oído hablar de un tal Bannus que vivía en el desierto, contentándose para vestir con lo que le proporcionaban los árboles y para comer con lo que la tierra produce espontáneamente, usando frecuentes abluciones de día y de noche por amor a la pureza, me convertí en émulo suyo»[7]. El comunismo de la secta está claramente normado en las Reglas de la Comunidad:

Y si es incorporado… también sus bienes y sus posesiones serán incorporados por mano del Inspector a las posesiones de los Muchos. Y se inscribirán por su mano en el registro, pero no se emplearán en beneficio de los Muchos. Hasta que complete su segundo año entre los hombres de la comunidad no probará la bebida de los Muchos.

Y cuando este segundo año haya sido completado, será inspeccionado por la autoridad de los Muchos. Y si es incorporado a la comunidad, lo inscribirán en la Regla de su rango en medio de sus hermanos para la ley, para el juicio, para la pureza y para la puesta en común de sus bienes.» 
(1QS6, 13b-23)

Esto se parece mucho a lo que se lee en los Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento:

“Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones… Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían, vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno”. (Hechos de los Apóstoles, 2: 42).

Es comprensible que el comunismo de los primeros cristianos fuera un comunismo ascético de bienes de consumo que se podría practicar en los marcos de un monasterio o por un pequeño grupo, los protagonistas de este movimiento eran pequeños productores, esclavos, campesinos; era imposible que su comunismo involucrara otros medios de producción que aquéllos con los que estaban familiarizados. Debido al poco desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad su comunismo debía cobrar formas fantásticas y místicas, estar apoyado en ilusiones sobre el más allá, visiones apocalípticas y el auxilio de un Mesías; todo esto era síntoma de impotencia. Pero sin menoscabo de su comunismo, la secta estaba militarmente estructurada –como suelen estarlo aquéllos que se organizan en un ejército y se preparan para la guerra- dominando un consejo teocrático de doce sacerdotes -incluso el “Mesías”, cuando llegara, tenía un lugar reservado subordinado al sumo sacerdote-; sin embargo, la alta jerarquía siempre debía tomar en consideración la opinión de la asamblea general “de los muchos” en donde participaba toda la comunidad independientemente de sus jerarquías.

Aun cuando Jesús no aparece en las fuentes históricas –a excepción de los evangelios del Nuevo Testamento- una legión de Mesías redentores pregonaban su mensaje en la Palestina ocupada, muchos de ellos debieron ser una amenaza más directa que el mismo Jesús, a juzgar por la presencia de aquéllos en relatos de sus contemporáneos y la ausencia de éste. Es probable que Josefo no mencionara el grupo de Jesús de Nazaret porque o no lo conoció o no lo diferenció del conjunto de Esenios y Zelotes que protagonizan su relato. La secta de Jesús de Nazaret pudo ser marginal en este torbellino de inestabilidad, pero incluso si no existió no cabe duda que el movimiento cristiano puede concebirse perfectamente como un movimiento de masas que se desprendió del judaísmo original al margen de tal o cual líder carismático. Después de todo “Kristos” (Cristo) no es otra cosa que la palabra griega para “Mesías” y no hace referencia –necesariamente- a un individuo en particular. Así, las raíces históricas del cristianismo no están asociadas a un individuo, sino a todo un contexto social revolucionario en el que el advenimiento de un “Maestro de Justicia”, un “Mesías” que encabezaría a los “Hijos de la Luz” hacia la redención, marcaba todo el periodo y determinaba las ideas principales de las sectas insurgentes.

Ya desde el siglo II a. C., durante la dominación Siria, surgieron los primeros insurgentes guerrilleros, pertenecientes a sectores explotados que organizaba atentados terroristas contra los funcionarios, los sacerdotes corruptos y los infieles. Matatías y sus hijos Simeón y Judas formaron el movimiento “Macabeo” –que significa “el martillo de Dios”- que logra recuperar Jerusalén en el año 165 a. C. Hasta el día de hoy la comunidad judía festeja ese triunfo como la Janucá o fiesta de la Nueva Dedicación al Templo. Los Sirios reconocieron al gobierno Macabeo pero con ello comenzó una nueva etapa de corrupción y colaboración con el imperio. En oposición a la concentración de poder de los Macabeos y sus sucesores los Asmoneos, surge la secta Esenia.  A partir de estos acontecimientos cristalizan las principales agrupaciones judías que expresaban –más o menos- a las clases sociales protagonistas del surgimiento del cristianismo. La Saduceos eran la aristocracia judía, los sumos sacerdotes que lucraban con el tesoro del Templo, comerciantes ricos, aliados por conveniencia a la dominación romana; los Fariseos, sector medio, representante político de la mayoría del pueblo judío, que se oponía a la dominación romana, por medio de una ortodoxia religiosa, pero tendía a la moderación y a la conciliación, de este sector surgirían los rabinos ortodoxos actuales; y los Zelotes, sector radical, que se desprende de los Fariseos, que opta por la resistencia armada  y violenta contra la opresión romana; los Esenios serían una secta afín al movimiento Zelote, de estos sectores radicales surgiría el cristianismo primitivo.

Miles de Zelotes fueron crucificados, los Mesías llegaron a encabezar ejércitos masivos que hicieron temblar al imperio romano. Tan sólo en el año en que se supone nació Jesús, el gobernador de Siria, Varo, “Capturó 2000 cabecillas y los crucificó a todos”.[8]Tanto Esenios como Zelotes retomaron la creencia judía en el Mesías (que significa “el elegido”, “el ungido”) para convertirla en una idea revolucionaria; se creía que un descendiente de David –el mítico rey de un remoto y glorioso Estado judío que existió en el pasado-, un enviado de Dios, llegaría para derrocar a los opresores e instaurar el reino de la justicia. La idea de un Mesías vengador se alimentaba constantemente por la opresión, los impuestos desmedidos y la corrupción de los Saduceos (la aristocracia judía aliada a los opresores romanos) y había sido exacerba por la ocupación romana de Jerusalén en el año 63 a. C., las condiciones de humillación colonial se expresaban en situaciones como ésta: “Durante la fiesta de Pascua en el año 50 d. C. un soldado romano levantó su túnica y se tiró un pedo contra la multitud de peregrinos y adoradores del templo”,[9] lo que provocó un motín donde murieron varios miles de personas aplastadas por la multitud.

Aunque actualmente la idea de un Mesías puede parecernos como charlatanería delirante propia de embusteros, no necesariamente éste es el caso en los tiempos que se configuraba el Nuevo Testamento; no es que creamos que los Mesías realmente eran enviados de Yahvé, lo que debemos entender es que  en un contexto de fanatismo religioso y lucha de clases los Mesías eran, simplemente, predicadores o caudillos que realmente creían –junto con las masas que los seguían- que eran portadores de la voluntad divina, que no era otra que la liberación de su pueblo. Diversos líderes carismáticos Zelotes encabezaron legendarias revueltas, por ejemplo: Judas de Galilea (fundador de la secta Zelota) llamó a la rebelión y a la desobediencia al pueblo, lo instó a negarse a participar en el censo del año 6 d. C., un censo cuyos fines era puramente impositivos, Judas de Galilea abrirá una estirpe de revolucionarios heroicos, dos de sus hijos morirán crucificados y el tercero encabezará la épica resistencia de los años 68-73; Eleazar ben Deinaios encabezó una insurrección en el año  52 d. C. Según Flavio Josefo, después de ser aplastada la rebelión por el gobernador Félix, “los bandidos a los que crucificó y los habitantes locales confabulados con los que capturó y castigó eran tantos que no se podían contar”.[10]Para el año 66 d C. los revolucionarios surgían en todas partes como las cabezas de la hidra en una guerra civil que llegará al corazón de la dominación romana en Palestina: Jerusalén.  En el 68 d. C. prácticamente esta ciudad estaba tomada por revolucionarios a los que parecía cumplírseles la profecía de que el nuevo reino de la justicia la tendría por capital. Con Nerón como emperador, Vespasiano asedia las ciudades insurrectas y luego Tito –hijo de éste-  comanda seis legiones de 65 mil hombres con los que sitia la ciudad y logra penetrarla – tras romper el cerco de las tres murallas que protegían la ciudad-; se impone con una masacre de cerca de un millón de  personas–según datos de Flavio Josefo-y tras destruir el templo judío -quemando y saqueando- se capturan como esclavos a 97 mil personas, se dice que se crucificaron a tantos que se acabaron los árboles, cientos murieron en el Circo Romano, las mujeres fueron violadas y prostituidas; después el ejército romano realiza una marcha triunfal a Roma transportando el candelabro de siete brazos que saquearon del templo como un trofeo de guerra.

Es en el contexto de esta terrible derrota en donde los libros de Mar Muerto fueron ocultos en las cuevas del desierto de Judea, es muy probable que los insurrectos pretendieran salvaguardar lo que para ellos era la biblioteca sagrada de su comunidad. El hecho es que a unos pocos kilómetros de donde se encontraron los papiros también se encontró una edificación conocida como Khirbet Qumran que fue destruida y quemada precisamente en el año 70 d. C. Parece ser que la edificación fue construida por los reyes Macabeos y, luego, fue convertida por la comunidad esenia en su monasterio cerca del año 130 a. C., seguramente al imperio poco le importó que un grupo sectario se refugiara en el desierto y los dejaron a su suerte –ni siquiera se preocuparon por exigir impuestos a una comuna agrícola muy poco productiva-, pero la actitud del régimen cambió drásticamente con los procesos revolucionarios en los que, seguramente, los Esenios se vieron implicados junto con los Zelotes -en completa concordancia con su credo militarista y mesiánico-, como lo demuestra el hecho de que su monasterio comunista fue totalmente destruido por el ejército romano.   

El contexto de la rebelión Zelota y la secta Esenia arrojan nueva luz a aspectos de La Biblia que de otro modo aparecen  enigmáticos o absurdos. Haya existido o no Jesús no cabe duda que sus actos y su desenlace encajan perfectamente con la de los dirigentes revolucionarios Zelotes. No es casualidad que los romanos hayan crucificado a Jesús como crucificaron a miles de revolucionarios y que debajo de su nombre, en la cruz, hayan escrito “Rey de los Judíos”, es decir, dirigente político de los judíos pobres. Tampoco debe ser casual que uno de los seguidores de Jesús–Simón- fuera apodado “ El Zelote” o que Judas fuera apodado Iscariote (muy parecido sicarii, que significa “hombre del puñal”, como el que los revolucionarios solían portar para cortar cuellos en atentados terroristas), tampoco debe ser casual que cuando aprehenden a Jesús sus seguidores hayan intentado resistirse armas en mano –armas que no tendrían sentido si Jesús hubiera sido el pacifista que muchos creen, ignorando el contexto de rebelión sin el cual su crucifixión resultaría un sinsentido-. Tampoco es casual que los dos “bandidos” que fueron crucificados con Jesús hayan sido acusados de “lestai” que es el término original con el que Josefo solía referirse a los guerrilleros Zelotes.  También resulta reveladora la figura de un Juan el Bautista -el que bautiza e introduce a Jesús en el credo-que se viste con pieles de animales y sobrevive con miel de abeja e insectos, que predica y bautiza en las mismas aguas del río de Jordán en las que lo hacía la comunidad esenia; Jesús es acompañado por 12 apóstoles, como los 12 sacerdotes que encabezaban a la comunidad Esenia; tampoco debe ser mera coincidencia la disputa en la Última Cena por la ubicación de los comensales según su edad, de forma idéntica a como se ubicaban los Esenios en sus cenas comunales; ¿en dónde pudo haber estado Jesús cuando se fue al desierto si no es con la miríada de insurrectos Zelotes y Esenios que eran los únicos que merodeaban permanentemente en esos lugares? Después de todo –a pesar de los intentos posteriores por borrar los rastros de sedición- el Nuevo Testamento está repleto de ideas sobre un Dios vengativo, sobre un Jesús que trae discordia, que ataca el templo convertido en mercado, que incursiona en la mismísima Jerusalén montado en un asno, que trae profecías sobre desgracias para los ricos y poderosos, sobre la caída de la puta de Babilonia; el mismo odio de clase que se encuentra en las “Reglas de Disciplina de la Guerra de los Hijos de la luz contra los Hijos de las Tinieblas” de los Rollos del Mar Muerto. La Biblia de los Esenios tiene mucho de libro insurgente, sus ecos aún reverberan en el Nuevo Testamento. Así, el evangelio de Lucas hace decir a Jesús:

“¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios”. (Lucas, 18:24)

En la Epístola de Santiago se observa un odio hacia la clase dominante:

“Ahora les toca a los ricos: lloren y laméntense porque les han venido encima desgracias. Los gusanos se han metido en sus reservas y la polilla se come sus vestidos; su oro y su plata se han oxidado. El óxido se levanta como acusador contra ustedes y como un fuego les devora las carnes. ¿Cómo han atesorado, si ya eran los últimos tiempos?

El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. Han conocido sólo lujo y placeres en este mundo, y lo pasaron muy bien, mientras otros eran asesinados. Condenaron y mataron al inocente, pues ¿cómo podía defenderse?” (Santiago, 5:1).

Al mismo tiempo que la comuna de Qumrán era quemada por los romanos, se estableció el último reducto de la resistencia judía en una fortaleza romana, tomada bajo el liderazgo de Manahem –el último hijo de Judas de Galilea-, la fortaleza de Masada. Manahem logró expulsar a las tropas romanas de la fortaleza, asesinó al sumo sacerdote Ananías y se vistió con las ropas reales, después Manahem es emboscado y muerto tras torturas prolongadas. Sin embargo, bajo el mando de Ben Yair los últimos insurrectos, continuarán la resistencia en Masada. Se trata de una meseta montañosa de 300 metros de altura que domina la llanura por medio de unas 110 torres, en donde en el año 72 unos 967 Zelotes, incluidas sus familias –ancianos, mujeres y niños-, entablaron la última batalla desesperada por la liberación de su pueblo, frente a unos 15 mil hombres que componía al ejército romano. Éste, bajo el mando del general Silva, debe construir un muro fortificado para garantizar que ningún insurrecto saldrá con vida de Masada; construye, también, una rampa de 180 metros para romper los muros y realizar el asalto final a la fortaleza. Los Zelotes construyen un muro interior, relleno de tierra, para resistir. Los romanos incendian el muro de madera pero, como si Yahvé hubiera hecho un último intento para ayudar a su pueblo elegido y cumplir su pacto, cambia la dirección del viento y las llamas se vuelven contra el ejército romano, sin embargo, es sólo un capricho meteorológico y los romanos pueden finalmente entrar a Masada.

A pesar de que Flavio Josefo fue un traidor judío que se pasó del lado del emperador, no pudo más que reconocer en “La Guerra de los Judíos” el heroico desenlace final de las cerca de mil personas que osaron resistir al imperio más poderoso de la antigüedad; los insurrectos sabían los que les esperaba, la tortura prolongada y la muerte, “Vaevictis” la “desgracias para los vencidos” que solía imponer Roma: los hijos serían esclavizados, las mujeres prostituidas, los hombres torturados o enviados al Circo Romano para ser comidos por bestias. Los primeros cristianos soportaron el martirio con ejemplar valentía, con la entereza que da la certeza del triunfo final de la causa:

En la guerra con los romanos quedó demostrado de sobra el temple en medio de tribulaciones de todo tipo. Ni el potro, ni el fuego, ni ningún otro instrumento de tortura consiguieron obligarlos a negar a su Legislador ni a comer alimentos prohibidos. Se negaron a someterse a estas dos exigencias y ni una sola vez se humillaron para elogiar a sus perseguidores ni dejaron caer una sola lágrima. Con una sonrisa en medio de las torturas y burlándose tranquilamente de sus verdugos, dieron gustosos la vida, en la seguridad que volverían a recibirla.[11]

Según Josefo, uno de los líderes, Eliazar, explicó a los insurgentes de Masada lo que les esperaría si se dejaban capturar por los romanos:

Si sus mujeres son abusadas y sus hijos esclavizados y ustedes mueren en tormento, será

por cobardía de elegir una forma de muerte más digna. Que nadie le suceda tener  que escuchar los alaridos de tormento de sus esposas o hijos.[12]

Prefirieron elegir su destino y no dar gusto a sus torturadores:

“[…] tras haber oído las palabras de Eliazar se decidieron a matar a sus mujeres e hijos y finalmente matarse ellos mismos. Los maridos abrazaron tiernamente a sus esposas y estrecharon contra su pecho a sus pequeños mientras, con lágrimas en los ojos, les daban los más largos besos de adiós. Pero, al mismo tiempo llevaban a la práctica lo que habían acordado, sin otro consuelo que el de la necesidad de evitar a sus seres queridos los peores sufrimientos y miserias que les habría reservado el enemigo. Luego, no pudiendo soportar el dolor por lo que acababan de hacer y no considerando justo vivir un solo minuto más que aquéllos a quienes habían dado muerte, juntaron en una pira todo lo que poseían y le prendieron fuego. Eligieron después a suerte diez hombres, a los que les tocó matar al resto. Todos se tumbaron entonces a lado de sus familiares y, estrechándolos en un último abrazo, ofrecieron su cuello a la espada de los que pos azar eran ejecutores de tan triste tarea. Y luego que los diez hubieran matado a todos los demás, eligieron de nuevo a suertes a uno para que matara a los otros nueve y después se diera muerte. Y cuando el último quedó solo dio una vuelta entre los cuerpos para ver si alguno todavía necesitaba de su ayuda y cuando comprobó que todos estaban muertos prendió fuego al palacio y con la gran fuerza de su brazo se atravesó con la espada cayendo sin vida al lado de sus seres queridos […] Por lo que se refiere a los romanos, ellos pensaban que habría batalla cuando al día siguiente, vestidos con sus armaduras, tendieron puentes de tablas y se prepararon con cuerdas para asaltar la fortaleza, cosa que hicieron; pero no vieron ningún enemigo, sólo una gran quietud por doquier y huellas de fuego en la explanada y, a su alrededor, un profundo silencio […] Entonces dos mujeres, que habían permanecido escondidas con unos pocos niños durante la masacre y habían oído las voces de los soldados, salieron e informaron a los romanos de lo que había ocurrido y de cómo había ocurrido; y ni aun así ellos podían dar crédito a lo que oían. Pero después intentaron apagar el fuego y entonces, al abrirse camino a través de las ruinas, llegaron al interior del palacio y encontraron a la multitud de muertos, pero no pudieron experimentar placer alguno, a pesar de que se trataba de sus enemigos. Y tampoco pudieron evitar quedarse maravillados del valor de la decisión de estos hombres y del impasible desprecio a la muerte que un número tan grande de ellos habían mostrado al llevar a cabo, sin dudarlo un momento, una acción de heroísmo semejante”.[13]

Las investigaciones arqueológicas en Masada han revelado hallazgos que refuerzan la idea de que los mártires de aquélla revolución estaban vinculados con los Esenios que ocultaron sus libros en las grutas del Mar Muerto, que no hay razón para suponer que Esenios y Zelotes fueran movimientos excluyentes. Es muy probable que después de la destrucción del templo en Jerusalén y de la destrucción del monasterio de Qumran, algunos de los sobrevivientes participaran en la resistencia final en Masada: en el sitio “fueron hallados numerosos manuscritos. Algunos son idénticos a los que se encontraron en las cuevas de Qumran. Por ejemplo, Cantos del Sacrificio Sabático, un texto que pertenece a la liturgia angélica y se cree que fueron llevados por algunos Esenios que, huyendo de Qumran, fueron parte del holocausto de Masada”.[14]Entre otras osamentas se encontraron tres esqueletos: una mujer, un hombre y un niño, junto a fragmentos de flechas, una armadura y un chal de oración judío; el cráneo de la mujer aún tenía su cabello como si recién hubiera sido trenzado; se encontraron trozos de 11 fragmentos de cerámica inscritos con un nombre cada uno, en uno de ellos se lee el de Ben Yair –el cabecilla de la rebelión, se cree que son los fragmentos con los que se dejó a la suerte a aquéllos que ejecutarían el suicidio colectivo.  

La destrucción del templo y el suicidio en Masada  no destruyeron por completo las ideas de un mesías revolucionario; como se puede leer en el Apocalipsis de San Juan, algunos de los primeros cristianos siguieron pensando que el Mesías habría de resucitar y que tras reunirse con Yahvé,  regresaría armado con la copas repletas del odio de Dios y con siete ángeles vengadores a cumplir con el pacto de la alianza que Yahvé había establecido con el pueblo judío, llegaría a la tierra a infringir azotes sin fin contra los opresores e infieles. La última gran insurrección mesiánica se dio bajo la dirección de otro profeta en el año 132 d C. llamado Bar Kochva “hijo de una estrella” quien organizo a un ejército de masas de unos 200 mil hombres y estableció un Estado judío independiente que increíblemente duró 3 años. Dice Marvin Harris “Los romanos no habían encontrado desde Aníbal un oponente militar de tal osadía; luchaba en primera línea y en los lugares más peligrosos. Roma perdió una legión entera antes de acabar con él. Los romanos arrasaron mil aldeas, mataron 500 mil personas y deportaron a millares como esclavos. Después generaciones de sabios judíos amargados arrepentidos de Bar Kochva como el “hijo de una mentira”, que les había embaucado para que perdieran su tierra natal”.[15]

La imposición de un Mesías misericordioso fue el resultado tardío de la manipulación de los textos cristianos, realizada por sectores acomodados a la dominación imperial –los llamados “Padres de la Iglesia”- que pretendían hacer las paces con sus opresores y que estaban hartos de rebeliones aparentemente infructuosas, también fue producto de la corrupción a que se vio sometida la cúpula de obispos de la comunidad cristiana por parte de las autoridades romanas. La ironía de la historia es que el mismo imperio que torturo y persiguió hasta la muerte al movimiento cristiano se erigió finalmente como la Santa Iglesia Apostólica y Romana, y que el pueblo judío que había sido el caldo de cultivo original del cristianismo fue culpado en bloque por el asesinato de Jesús, cuando los únicos judíos cómplices del imperio fueron la aristocracia Saducea, es decir, los ricos. No es la primera vez que una contrarrevolución pone la realidad patas arriba. Pero incluso aunque introdujeron su ideología acomodaticia y cobarde de “ofrecer la otra mejilla” y “perdonad a tus enemigos” su empeño por borrar la lucha de clases de la Biblia fue infructuoso y negligente, a lo más lograron convertir el Nuevo Testamento en un batidillo incoherente de ideas contrapuestas. Sin embargo, los Rollos del Mar Muerto y los relatos de sus contemporáneos como Flavio Josefo y Plinio el Viejo revelan a un ejército de judíos oprimidos que lucharon y se enfrentaron valientemente contra el imperio más poderoso de la tierra. Aunque el pequeño grupo encabezado por Jesús de Nazaret no fue el más importante de los movimientos mesiánicos de aquellos días, su movimiento perduró y se impuso probablemente porque los cristianos sobrevivientes abrieron su movimiento a los no judíos, convirtiéndose en una de las primeras organizaciones realmente universales.

Otra de las ironías de esta historia es que las mismas tierras palestinas donde los primeros cristianos lucharon por liberarse de un ejército de ocupación sea el mismo escenario donde el pueblo palestino de hoy lucha por liberarse de la humillante opresión del Estado judío, Estado apoyado por el país imperialista más poderoso y brutal de toda la historia de la humanidad, la Puta de Babilonia de nuestros días que oprime a trabajadores palestinos y judíos por igual. Pero al igual que sucedió bajo la bota romana, de la opresión surgen el fantasma de la revolución en la que las masas luchan y lucharan por imponer el paraíso en la tierra, con la diferencia de que hoy, bajo la dominación capitalista, las ideas mesiánicas provincianas, dogmáticas y el inútil terrorismo individual –propias de un mundo eminentemente campesino- dejarán su lugar a la lucha colectiva y de masas, a la comprensión racional de la realidad y a la organización unitaria de los oprimidos, lucha en la que habrá muchas oportunidades para romper las nefastas divisiones sectarias y las diferencias religiosas (como ya lo vimos en la pasada “Primavera Árabe”), un contexto que empujará a trabajadores judíos y palestinos a la acción unitaria,  dando una base material para imponer el comunismo por el que lucharon y murieron los primeros cristianos. Sin embargo, el comunismo de hoy no puede ser un tosco comunismo de objetos personales, sino la colectivización de los medios de producción sociales: tierra, banca e industria. Como ya señaló Kautsky en su profundo estudio sobre el origen del cristianismo: “El comunismo cristiano primitivo era un comunismo de distribución de riqueza y estandarización de consumo; el comunismo moderno significa concentración de la riqueza y concentración de la producción”.[16]La revolución en nuestros días no necesita de ilusiones sobre un mesías vengador enviado por Dios, las masas serán forjadoras de su historia y de su destino, al margen de dioses y patriarcas.


[1] Citado en: Gemkow, Henrich., Carlos Marx, Buenos Aires, Cartago, 1975,  p. 213. [el subrayado es mío]. [2] Engels, “Estudio sobre el origen del cristianismo primitivo” en Filosofía y la vida, Buenos Aires, Editorial Tor, n/d, pp., 5-6 [3] Ibid, p. 17.[4] Dulitzky, Jorge, Los Rollos del Mar Muerto y las raíces secretas del cristianismo, Argentina, Editorial Biblos, 2007, p. 16. [5] Shanks, Hershel, Los Manuscritos del Mar Muerto, Barcelona, Paidos, 2005, p. 17. [6] Dulitzky, Jorge, Op. cit., p. 199. [7] Klein, Fernando, El evangelio de Qumrán, Madrid, Editorial creación,  2009, p. 19. [8] Harris, Marvin, Vacas, Cerdos Guerras y Brujas, Madrid, Alianza Editorial, 2006, p. 155.[9] Ibid. p. 156. [10] Ibid, p. 157. [11] Dulitzky, Jorge, Op. cit., p. 76. [12] Ibid, p. 72. [13] “Los Pergaminos del Mar Muerto”, en: La ciudad más antigua del mundo, Grandes civilizaciones, Volumen 3, Madrid, Uthea, 1993,  p. 438. [14] Dulitzky, Jorge, Op. cit., p. 64. [15] Harris, Marvin, Op. cit., p. 160. [16] Kautsky, Orígenes y Fundamentos del Cristianismo, México, Editorial Diógenes, 1978, p. 425.

( argentinamilitante.org )

Los primeros poetas dub de Jamaica | Por Eric Doumerc


La poesía dub se suele referir a un tipo particular de "poesía en directo", una rama de la poesía oral que se lleva al público con el acompañamiento de música reggae. Se cree que el término poesía dub fue inventado por el poeta jamaiquino Oku Onuora para describir una forma de arte oral que se había estado desarrollando en Jamaica desde principios de los 70.

Oku Onuora definió el término en una entrevista con el poeta y crítico Mervin Morris en 1979. Dijo que un poema dub "es un poema que tiene un ritmo de reggae en su interior - de manera que, aunque el poema sea leído sin música de fondo, uno puede distinguir un ritmo de reggae saliendo del poema."1 Por lo tanto, un poema dub es un poema que se basa en un ritmo reggae que se puede sentir/escuchar aunque no halla acompañamiento musical. Más tarde, Oku Onuora extendió el término para cubrir todos los tipos de poesía con respaldo musical, o del cual emana musicalidad.

El término "dub poetry" no siempre ha tenido una buena acogida entre los que son considerados practicantes del género. Por ejemplo, Linton Kwesi Jonson (LKJ) y Mutabaruka lo han rechazado con insistencia. En una entrevista en 1994, Mutabaruka me dijo que encontraba ese término demasiado “limitado”2. LKJ ha declarado en muchas ocasiones que la expresión “dub poetry” pone a los poetas “dentro de una bolsa” y lo definió solo como una faceta de su trabajo: “Creo que en realidad te mete en una bolsa. Yo solo quiero ser considerado como un poeta que escribe determinado tipo de poesía. Yo creo que es peligroso que te incluyan dentro de esta categoría-bolsa llamada “dub poetry”3. Hacia mediados de los 80, el término ya estaba bastante difundido y el poeta jamaiquino Jean Binta Breeze había pedido, en su poema “Dubbed Out”, una poesía que no “rompiera” las palabras sino que las dejara vivir:

yo
busco
palabras
moviéndose
en su música
no
rotas
por
el
ritmo”4

Así pues, “dub poetry” puede no ser un término válido para denominar la poesía influenciada por el reggae, como la de Oku Onuora, Mutabaruka o LKJ, y tal vez este término debería ser utilizado para llamar a las personas a quienes se refería inicialmente: los primeros DJ’s de Jamaica. De hecho, el mismo LKJ, en un artículo publicado en Race and Class, había escrito sobre los “liricistas dub” y los había llamado “poetas”: “El liricista dub es el Dj transformado en poeta. Recita las líricas en vez de cantarlas. El liricismo dub es una nueva forma de poesía musical (oral), en la cual el liricista acompasa frases rítmicas sobre el trasfondo del ritmo de una canción popular. Entre los liricistas dub podemos encontrar a Big Youth, I Roy, U Roy, Dillinger, Shorty the President, Prince Jazzbo y otros.”5 Por lo tanto, la etiqueta de “dub poetry” fue utilizada inicialmente para denominar el arte jamaiquino de “tostar” (toasting) - la función de los DJs en esos años –, una rama de poesía popular producida por y para las masas en Jamaica. De hecho, se puede abogar por el reconocimiento de la labor de los Djs jamaiquinos como poesía oral.

Ruth Finnegan, en su obra seminal Oral Poetry: Its Nature, Significance and Social Context, argumentaba que habían tres formas en que un poema podía ser considerado “oral”: el modo de composición, el medio de transmisión y la propia interpretación.6 Podemos decir que el arte desarrollado por los primeros DJ’s de Jamaica encaja en los criterios de Finnegan.

Primero, podemos decir que el modo de composición que caracterizaba a los Djs jamaiquinos a principios de los 70 se basaba en el uso de la improvisación, la astucia verbal y el encolado rítmico de refranes y dichos populares de la tradición oral caribeña.

Este tipo de composición, llamado “composición durante la interpretación” por Finnegan, fue identificado inicialmente por el académico estadounidense Milman Parry y su asistente Albert Lord cuando se dieron a la tarea de probar que La Iliada y La Odisea de Homero habían sido poemas orales, compuestos oralmente gracias al ensamblaje de frases clave, bien conocidas, y fórmulas de la tradición oral. El modo de composición fue llamado “formulaico” porque está basado en la remezcla y el ensamblaje de “fórmulas”, clichés y frases populares que todo el mundo ha oído. Parry fue un paso más allá y utilizó este estilo formulaico para probar que los poemas homéricos fueron compuestos oralmente. Según él, el poeta oral tenía que contar su historia de manera fluida e ininterrumpida durante sesiones largas, para lo cual el estilo formulaico era necesario. El poeta tenía una serie de estructuras preestablecidas listas para utilizar en el marco del exámetro. “Al manipular los elementos formulaicos de su historia – “los ladrillos” – podía construir un poema basado en material de la tradición, pero éste no dejaba de ser una composición propia y personal.”7

Aunque no estoy sugiriendo que los primeros Djs jamaiquinos produjeron obras maestras de la altura de La Odisea de Homero, considero que hay bastantes similitudes entre el estilo formulaico identificado por Millman Parry y la forma de composición de los Djs en Jamaica durante la interpretación. En efecto, las líricas de los Djs jamaiquinos cumplen todos los requisitos establecidos por Ruth Finnegan, ya que llegan a su audiencia en bailes8 o a través de vinilos o cintas, y la interpretación está estrechamente ligada a la composición debido a que la mayoría de aquellos primeros Djs de Jamaica componían sus líricas en el acto.

No hay duda de que es la forma de “composición en el acto” utilizada por la mayoría de Djs lo que los identifica como poetas orales o “poetas dub”. Por ejemplo, Count Machouki, considerado como uno de los pioneros en el oficio de DJ en Jamaica, recuerda como tenía que estar en una búsqueda constante de frases hechas para atrapar la atención de la audiencia que bailaba en los Sound Systems: “Yo utilizaba estas palabras para vender nuestros discos locales: << Galletas musicales franco-canadienses cocinadas en casa>>. Y a la gente le gustaba, así que siempre estaba preparando algo nuevo para decirle a la audiencia. Desarrollé juegos de palabras como: << Soy difícil de coger, soy difícil de pillar>>. Y la gente enloquecía en el baile, y yo seguía investigando más y más frases. Un día salí con << Ya seas joven o viejo, deja los buenos momentos en movimiento, amigo mío>>.”

La tradición que Machuki ayudó a desarrollar en realidad estaba basada en la tradición de “jiving” de EE.UU. iniciada por los DJs que ponían discos de jazz y blues. Los primeros Djs de Jamaica como Count Machuki, King Stitt y King Sporty estaban fuertemente influenciados por el “jiving” en directo de algunos locutores estadounidenses, y al famoso productor de reggae Clement “Coxone” Dodd se le considera como el importador de esta tradición a Jamaica: “Todo comenzó cuando Sir Coxone fue a EE.UU. y escuchó esos Djs en la radio… parloteaban en jerga desde la radio… después trajo la idea a Jamaica y le dijo a Winston Machuki: <<mira, así es como lo debemos hacer con el micrófono… encima del sonido>>… y allí fue donde empezó todo. Winston Machuki fue el primero que comenzó a jugar con las palabras utilizando un micrófono en un Sound System.”10 A Machuki lo siguieron luego King Stitt y Sir Lord Comic, dos Djs con líricas compuestas por frases populares y “wisecracks” unidas entre sí con pericia (o “cocidas entre sí”, lo cual nos lleva de vuelta a la etimología de la palabra griega “rhapsodein”):

No importa lo que digan Estos sonidos marcan línea!
Este es el orden del día
Del Dj en jefe que los anima
Yo, King Stitt!
Salve
Hasta la última gota!”11

Las líricas de los primeros Djs jamaiquinos consistían en este tipo de frases, las cuales buscaban captar la atención de las personas en la pista de baile y animar las actuaciones de los sound systems. Esta faceta “en directo” es crucial para el arte del Dj, pues se le consideraba un “hombre de palabras”, un buen hablador con una “bolsa llena de lírica”. También se le asignaba la función de divertir a la audiencia, así que los “toasts” solían ser bastante ingeniosos. Uno de los Djs de la primera época con más chispa fue Sir Lord Comic, quien publicó “Jack of my Trade” en 1970:

Que provecho saca un hombre en ganar el mundo entero
¿Y sufrir la pérdida del alma que lleva dentro?
Como el granjero que le dice a la patata
Ahora te planto y te saco mañana!
(…)
Ahora, ya que despiertas al pueblo y le dices a la gente
Que la estación controla a la nación, instrumental esta versión
Decimos que amamos la conversión
No ponemos versiones, ponemos capítulos
Llamando a U Roy, llamando a Count Machuki
Llamando a King Stitt, aquí está el hombre llamado Lord Comic
El mejor creador de vinilos que ha tenido Jamaica
Es mi oficio de base, lo preparo todo antes
Tengo filo como cuchilla de afeitarse!
Como el hombre Otis Redding dice
Estos brazos míos te abrazarán fuerte, fuerte
Fuerte, siempre fuerte, wow!”12

Este extracto ilustra bien la composición durante la actuación, ya que el Dj va uniendo varios dichos populares y frases de la Biblia (“Qué provecho saca un hombre…”), la tradición oral jamaiquina (“Como el granjero que le dice a la patata…”) y la cultura popular americana (“These arms are mine” de Otis Redding). Esta es una “canción de auto-elogio” jamaiquina, una canción en la cual el Dj se elogia a sí mismo pero reconociendo que sigue los pasos de Machuki y Stitt. Comic también se refiere a la popularidad de U Roy, quien ya para ese entonces se había hecho popular con hits como “Wake the town and tell the people” y “This station rules the nation with version”. De manera que Comic menciona los nombres de sus compañeros para enfatizar que todos hacen parte de una misma tradición, la tradición oral jamaiquina.

King Sporty es otro iniciador poco reconocido de la tradición de “jiving” y “toasting” en Jamaica, él contribuyó a popularizar el arte de los Djs en los 60. sus líricas son un buen ejemplo del estilo declamatorio utilizado por muchos Djs a finales de los 60 y principios de los 70:

Para tu deseo eterno
A tu alma quiero prenderle fuego!
Mejor no toques este cable musical!
Quema y se calienta, fuego que va calentar;
No señor, no me gusta presumir, no me gusta regodear;
Porque la desdicha le llega a quienes presumen más!”13

En este fragmento se pueden ver las herramientas retóricas utilizadas por la mayoría de Djs del momento: la repetición, la rima continua, el paralelismo sintáctico (“me gusta presumir, no me gusta regodear”) y el uso de proverbios y dichos de la tradición oral (“la desdicha llega a quienes presumen más”). Estos “liricistas dub” de la primera época se especializaban en rimas y “jives” sin sentido, y su único fin era entretener a los patronos de los sound systems para los cuales trabajaban. Otro tema recurrente era (y continua siendo) la rivalidad entre Djs que competían por la atención del público que podía comprar los discos de su sello. King Stitt recuerda la grabación del “toast” “King of Kings” como respuesta al popular tema de U Roy “Rule the Nation”. La lírica de U Roy decía: “Esta estación reina en la nación con versión!”; y King Stitt respondía: “Dices que reinas la la nación con versión / Pues yo, rey de reyes, reino sobre reinos!”14 Así pues, habían muy pocos “toasts” con compromiso político en los primeros días de los Djs de Jamaica, el énfasis de las líricas estaba puesto en divertir y forjar un lazo con el público en una actuación en directo. El lenguaje era el instrumento para crear ese lazo y establecer una relación con el público.

El arte del Dj comprometido política o culturalmente vendría más tarde, al iniciarse la década de los 70s, con la entrada en escena de nuevos Djs como Big Youth, I Roy y Prince Jazzbo entre otros. Estos Djs estaban influenciados por el rastafariansimo y la ideología de “Black Power”, y apuntaron el arte de “tostar” hacia otra dirección, pero eso es otra historia.

Notas

1. Oku Onuora, quoted by Stewart Brown in “Dub Poetry: Selling Out” in Poetry Wales ( 22...1987).

2. Mutabaruka interviewed by Eric Doumerc, in Toulouse, November 1994.

3. Linton Kwesi Johnson interviewed by Roger Steffens, in The Reggae and African Beat ( April 1985).

4. Jean Binta Breeze, “Dubbed Out”, quoted by Carolyn Cooper in “Words Unbroken by the Beat” in Noises in the Blood: Orality, Gender and the “Vulgar” Body of Jamaican Popular Culture ( London: Macmillan Caribbean, 1993) p.68.

5 Linton Kwesi Johnson, “Jamaican Rebel Music”, Race and Class, Volxvii, N.4 (1976), quoted by Mervyn Morris in “A Note on Dub Poetry”, Wasafiri (Autumn 1997) p.66.

6 Ruth Finnegan, Oral Poetry: Its Nature, Significance and Social Context ( Cambridge: Cambridge University Press) p.17.

7. Finnegan, Oral Poetry p.60.

8. A sound system is a large mobile discotheque that plays the latest reggae hits and that is presided over by a deejay. The deejay plays records, but also makes all kinds of comments and jokes. His role is to entertain and educate his audience and to add a live dimension to the experience of listening and dancing to recorded music.

9. Count Machuki, in Howard Johnson and Jim Pines, Deep Roots Music ( London: Proteus Books, 1982) p.70.

10 Duke Vin interviewed by Steve Barrow in the liner notes to Keep on Coming Through the Door...: Jamaican Deejay Music 1969-1973 ( London: Trojan Records, 1988).

11. King Stitt, Barrow, Keep on Coming Trough the Door.

12. Sir Lord Comic, “Jack of My Trade”, Barrow, Keep on Coming Trough the Door.

13. King Sporty, “Four Our Desire”, U Roy and friends. “With a Flick of my musical Wrist...”: Jamaican Deejay Music 1970-1973 ( London: Trojan Records, 1988).

14. King Stitt, “King of Kings”, in Steve Barrow and Peter Dalton, Reggae: the Rough Guide ( London: Rough Guides Ltd, 1997) p.115.