El
9 de julio de 1816 se declaró la independencia de algunos sectores de
la sociedad argentina pero se siguió con un sistema de desprecio a los
pueblos originarios, con la apropiación de sus tierras de la mano de
Julio Argentino Roca y compañía. Los argentinos tenemos el deber de
rehacer todo eso dándoles lo que necesitan y merecen. Los pueblos originarios
viven esta fecha con una gran decepción, como una esperanza que no se
cumplió. Ellos siguen luchando por sus tierras. Se han hecho notar, es
cierto, pero realmente no han conseguido nada. Los más jóvenes
deberían saber que cuando se hizo la patria fue para los hijos de los
europeos, pero no para toda la población. Tenemos que reconocer sus
derechos de una vez por todas. Seguiremos apoyándolos para que algún día
lo logren. Hoy pido que los pueblos originarios tengan en el
Congreso una representación especial para que ellos mismos exijan por
sus derechos. No logramos todo lo que soñaron los primeros patriotas.
Nuestro presente no condice con lo que cantamos en el himno: “Ved en
trono a la noble igualdad”. |
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