Dos
genocidios. El primero impune, ni siquiera cuestionado por los gobiernos
que se han sucedido en el poder. El segundo, hoy lo recordamos y gran
parte de la sociedad Argentina lo condena. No así la campaña genocida de
Julio Argentino Roca, quien hasta hoy tiene emplazado un gran monumento
que le rinde honor. Pero los territorios tienen memoria y es cíclico,
todo vuelve a repetirse sino se repara,
eso es justicia. Para nosotros, los pueblos originarios, nunca hubo
memoria, verdad y justicia. Es por ello que el genocidio continúa.
Hace
un tiempo visité por primera vez el Museo de la Memoria. Allí hay una
computadora en donde se puede escribir el nombre de algún desaparecid@ y
enseguida te aparece esa persona en la nómina con sus datos personales,
edad, actividad política y el día de su desaparición. Yo escribí seis
nombres mapuches, de los que sé año y circunstancia en que fueron
desaparecidos (por el relato de sus familiares). Algunos de ellos
trabajadores, otros luchadores por sus territorios, e incluso puse el
nombre de una lamngen que durante la dictadura fue arrastrada, torturada
y encarcelada por un tiempo y luego liberada. Para mí sorpresa, éstos
nombres no estaban en los 30.000. Me dolió como un puñal en mi espíritu.
Ellos están doblemente desaparecidos.
¿La lista de los treinta mil es
sólo de víctimas blancas? |
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